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La ciezana Beatriz Jiménez Mascuñán se incorpora como oboísta a la Joven Orquesta Nacional de España

Cieza.es | 14 de enero de 2021 a las 11:41

"¿Es posible publicar la noticia de una ciezana que ha conseguido entrar entre cientos de candidatos a la Joven Orquesta Nacional de España? Ella no sabe nada y sería una sorpresa". Podrían ser las palabras de una joven sobre su amiga y lo eran. Pero, además, era una estudiante de música hablando de una compañera: Lourdes Ramos Lucas sabe perfectamente quién es y lo que será en el futuro. Tanto Beatriz Jiménez Mascuñán (Cieza, 1999) como ella son perfectamente conscientes. Y es que la palabra música va indisolublemente unida a Jiménez, a fuerza de tesón y apuntalada por reconocimientos académicos como el Premio Extraordinario de Enseñanzas Profesionales de la Región de Murcia. Tenía que ocurrir, antes o después. La alumna del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid ha sido la última oboísta que se ha incorporado a la Joven Orquesta Nacional de España.

"Aún no me hago a la idea de que Beatriz haya entrado, porque había cientos de solicitudes de toda España. El nivel era muy elevado ya que cuenta con aspirantes de los niveles más altos de enseñanzas musicales", explica Ramos. Por si alguien no lo sabe o no lo recuerda, hay que superar una preselección que, en su opinión, "es demasiado difícil". Por su proyección y sus valores humanos hacen de Jiménez un modelo para la joven generación de músicos ciezanos. La incorporación a esta institución musical le llega al mismo tiempo que forma parte de las orquestas Universidad Alfonso X el Sabio y Clásica Santa Cecilia, ambas de Madrid. Hasta entonces había estado en las filas de la Orquesta de Jóvenes de la Provincia de Alicante, con la que obtuvo dos veces el primer premio en la Competición Internacional 'Summa cum laude Viena', y hecho colaboraciones con distintas formaciones musicales.

La joven ciezana conoció el mundo de la música de la mano de su madre. De la mano que su madre tiraba para llevarle a la Escuela Municipal de Música cuando era una niña de seis años bajo la tutela de Marta Blanco Melero. Con el tiempo, recibió clases de perfeccionamiento a cargo de Juan Caros Báguena y Cayetano Castaño, catedráticos del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; Emilio Castelló, oboe solista de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia; Francisco Cornejo, profesor de oboe del Conservatorio Superior de Música de Málaga, o Jesús Fuster, profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia. Con todo este bagaje acumulado en su currículo, era lógico esperar grandes éxitos. La música clásica es una cosa bien distinta para mucha gente y para ella siempre es fuente de felicidad, porque supone un enriquecimiento personal en todos los órdenes.

En esta reseña está casi toda su incipiente trayectoria de un joven cuya madurez no es sólo musical sino también personal. Por encima de sus logros, de su peripecia instrumental y del propio sello de su trabajo, Jiménez es una verdadera músico en continúa formación. Es la futura profesión que llena su existencia, a la que ha dedicado más tiempo que a ninguna otra cosa en esta vida, y que le ha proporcionado muchas satisfacciones, a cambio sólo dedicarse a ella con la veneración de un fiel. A sus veinte años no ha tenido demasiada prisa por llegar. La vida le ha enseñado que el futuro es de quien sabe esperar, con tal de que no se duerma haciéndolo. Dice la canción que "lo que sea ya sonará". Ella ya sabe interpretar la melodía adecuada. No le preocupa ahora si ha de tocarla en solitario o con una orquesta de cien profesores. Lo importante es que no distraiga su espíritu atendiendo a otro tipo de ruidos.