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HOJA PARROQUIAL
Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción

Domingo de Pentescostes

CICLO A

1ª Lectura: Hch 2, 1-11
Salmo 103, 1. 24. 29-39
2ª Lectura: 1 Cor 12, 3b-7. 12-13

Evangelio para hoy
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas_ cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros". Y, diciendo_ esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo" Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".

Juan 20 , 19-23

 

¡Ven, oh Santo Espíritu! Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor

La fiesta de Pentecostés es una manifestación del misterio de la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hoy celebramos a Jesucristo Resucitado, haciendo memoria "de la pasión salvadora", y de su "admirable resurrección y ascensión al cielo", como se dice en la Plegaria eucarística. Y esto lo podemos hacer por obra del Espíritu Santo, que es el Espíritu del Padre y del Hijo. Desde la tarde de la Resurrección a la mañana de Pentecostés, el efecto de la resurrección de Jesús es permanente: dar, comunicar su Espíritu.

Por eso podemos decir que siempre es Pascua de Resurrección y siempre es Pentecostés. Con el "don" del Espíritu de Jesucristo Resucitado podemos decir que Dios es definitivamente el "Emmanuel", el Dios-con-nosotros. Y donde está el Espíritu, está también el Padre y el Hijo.

"Estaban los discípulos en casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos". Es una descripción muy clara de una comunidad que no ha experimentado el Espíritu de Jesucristo Resucitado. Todavía estaban con el desconcierto de la pasión y de la muerte de Jesús. Pasión y muerte que para ellos fue también un escándalo. Por eso cuando experimentan y creen en Jesucristo Resucitado "se llenaron de alegría". Alegría, gozo, paz, son "dones" del Espíritu Santo.

Podríamos preguntarnos hoy, nosotros que somos la comunidad que vivimos y creemos en el Espíritu de Jesús resucitado, por nuestros miedos. Miedo porque quizás somos pocos; miedo porque parece que en nuestra sociedad vamos perdiendo influencia; miedo porque no vemos el camino claro; miedo porque tenemos pocas vocaciones... ¡Como si no tuviéramos la fuerza del Espíritu!
"Exhaló su aliento sobre ellos". En este "exhalar" de Jesucristo Resucitado sobre sus discípulos, contemplamos que son creados de nuevo. En la primera creación se nos dice que "Dios insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente". Como nosotros por el bautismo y la confirmación hemos recibido el Espíritu para una vida nueva. No la del hombre egoísta y pecador, sino la que valora y vive aquello que no pasará nunca. Nosotros, por el bautismo y la confirmación, nos hacemos portadores del Espíritu a los hombres hermanos, y trabajamos para que de hombres pecadores y dispersos vayamos construyendo el pueblo de Dios que es templo del Espíritu.

"Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu". Por eso el misterio de Pentecostés está actuando siempre. Es el Espíritu que nos da la fe por la que confesamos que "Jesús es Señor". Es el Espíritu que nos congrega y nos hace una comunidad, la Iglesia. Es el Espíritu que suscita múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad. El Espíritu es el que hace posible que siendo muchos, y teniendo distintas maneras de pensar y actuar, sepamos amarnos y ser "uno". El Espíritu Santo nos hace superar todas las divisiones, fruto del pecado, y salta todas las barreras sociales, de raza, de religión.

 

Para orar con la liturgia


Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés
santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones,
derrama los dones del Espíritu sobre todos los confines de la tierra
y no dejes de realizar hoy en el corazón de los fieles,
aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación
evangélica.

Oración Colecta

Lecturas para la semana:

  • Lunes 20: St 3, 13-18; Sal 18, 8-15 y Mc 9, 14-29.
  • Martes 21: St 4, 1-10; Sal 54, 7-23 y Mc 9, 30-37.
  • Miércoles 22: St 4, 13-17; Sal 48, 2-11 y Mc 9, 38-40.
  • Jueves 23: St 5, 1-6; Sal 48, 14-20 y Mc 9, 41-50.
  • Viernes 24: St 5, 9-12; Sal 102, 1-12 y Mc 10, 1-12.
  • Sábado 25: St 5, 13-20; Sal 140, 1-8 y Mc 10, 13-16.