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El caballo pintado en la Cueva de Jorge es del denominado estilo III evolucionado (Solutrense final - Solutreogravetiense) y se data, por sus paralelos muebles, en unos 17.000 años de antigüedad. En la Cueva de las Cabras se representaron dos toros, una cabra y otro cuadrúpedo del mismo estilo y cronología anteriormente mencionados. En el conjunto de El Arco se pintaron cabezas de cabras vistas de frente, signos y aerografías (estilo IV, Magdaleniense medio - final, con unos 12.000 años de antigüedad), así como una cierva y dos cabezas de caballos (estilo III evolucionado, Solutrense final - Solutreogravetiense, con la cronología ya mencionada).
NEOLÍTICO
Con el fin del Paleolítico desaparece la economía exclusivamente depredadora (caza y recolección de frutos salvajes) y aparecen los primeros pasos de las sociedades productoras (agricultura y ganadería) del Neolítico. Con esta nueva fase aparecen también las cerámicas y los objetos de piedra pulida.
Los yacimientos neolíticos más destacados de Cieza son tres: Abrigo II del Barranco de Los Grajos (VI milenio a. C.), cueva de La Serreta y poblado de la Poza de Francia.
ENEOLÍTICO
A partir del Eneolítico o Calcolítico (III milenio a. de C.) se inician los primeros ensayos de metalurgia (sobre todo del cobre), y la vida en poblado, hasta entonces prácticamente inexistente, se hace común. Las cuevas quedarán relegadas a su uso como lugar de enterramientos múltiples, que también se realizarían en cuevas artificiales y megalitos.
Los poblados ciezanos de esta época son El Búho, Saltaor de Marín, Morrón, Cabezo de la Fuensantilla y Fuente de las Pulguinas. Los lugares de enterramiento fueron las cuevas artificiales de Los Realejos y Los Cuchillos, las cuevas naturales I y II de Los Losares y Grajos III, y el megalito de la Fuente del Borbotón.
Por su escasez en el contexto regional hay que mencionar los hallazgos de cerámica campaniforme en los mencionados poblados de El Morrón y El Búho así como en el abrigo de Grajos II.
EDAD DE BRONCE
Durante el desarrollo de esta época (II milenio a. de C.) aparece la metalurgia de la aleación que le da nombre. Los poblados aumentan en extensión y sus estructuras defensivas son más complejas.
En el área de Cieza, durante la fase del Bronce Antiguo parece desarrollarse una evolución local de tradición calcolítica. A partir del Bronce Pleno, las influencias de la Cultura Argárica, junto con las de La Mancha (Motillas y Morras) y del Levante (Bronce valenciano) en menor grado, se impondrán en los modelos funerarios (enterramientos en el interior de cistas de piedra, en pithoi cerámicos y en fosas), las cerámicas y restantes formas culturales.
Los poblados de esta época han sido localizados en los parajes de El Peñón de Teresa, Morrón (II y III), Saltaor de Marín, Cabezo de la Cruz, Cabezo del Cura y Cabezo de las Beatas. En este último lugar existe una necrópolis muy singular, pues las tumbas, individuales en su mayoría, están excavadas, en forma de fosas, en dura roca caliza lo cual debió constituir un enorme esfuerzo para los medios técnicos de aquel entonces. Este tipo de enterramientos ha sido solamente documentado en el Tolmo de Minateda (Hellín) además de en el yacimiento ciezano.
ARTE RUPESTRE POSTPALEOLÍTICO
Éste se desarrolla con una amplitud cultural que abarca, según las teorías sostenidas por los distintos autores, desde el Epipaleolítico hasta la Edad del Bronce con los estilos denominados como Naturalista Levantino, Esquemático y de las Cazoletas e insculturas. Las estaciones rupestres del Arte Naturalista Levantino, hasta el momento halladas en Cieza, son tres: el Barranco de Los Grajos (Abrigos I y III) y la Cueva de los Pucheros.
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