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EDAD MODERNA

A lo largo de todo el siglo XVI, un grupo de familias notables compraría al rey los cargos municipales, controlando el Concejo, pasando, a finales de siglo, parte de las tierras de utilización comunal al poder del grupo de terratenientes. La Relación de Felipe II, realizada en Cieza en 1579, menciona una única iglesia parroquial, sin duda la de Santa María, convertida en La Asunción a partir de la importante ampliación de 1703. En el siglo XVII se produjeron violentos enfrentamientos entre diversos grupos familiares que pretendían controlar el Consejo.

Se trata del fenómeno conocido historiográficamente como banderías. Al derramamiento de sangre puso fin la mediación del marqués de los Vélez, enviado por Carlos II en 1674, y la continuada labor, a lo largo de todo el siglo, de los monjes franciscanos del convento de Sta. Ana del monte de Jumilla que se trasladaron a la villa de Cieza por primera vez en 1603.

Tras la labor conciliadora de los hermanos franciscanos, las gentes de Cieza sintieron mucha devoción por ellos, y surgió el deseo de que fundaran en Cieza un convento dependiente del convento que estos padres tenían en Jumilla, como así consta en los libros capitulares del año 1613. El futuro convento pasaría a tener el nombre de San Joaquín.

En 1671, Carlos II otorgaba la licencia para la construcción de dicho convento. Para que este pudiera sufragar sus gastos acordaron implantar un impuesto de dos maravedíes por cada libra de carne que se vendiera en la villa, medida excesiva dado el estado económico en que se encontraba la población.

El ayuntamiento propuso otros medios menos gravosos y tras varios años de litigio acordaron ceder los derechos de explotación de la dehesa de Ascoy, propiedad del marqués de la Torre. Así mismo, se cedió la ermita de San Sebastián a los padres franciscanos que en estos locales fundaron el hospicio para auxiliar a transeúntes y gentes necesitadas. La orden franciscana reclamó derechos sobre el agua necesaria para regar el huerto del convento, otorgándole la de la Fuente del Ojo. Tras todos estos trámites sería en el año 1681 en el que se ultimaron los preparativos para el comienzo de la obra de remodelación de la antigua ermita de San Sebastián en Hospicio, cuya localización se encontraba en la actual Hontana.

Cuatro años después se puso la primera piedra en el lugar en que debía de situarse el convento, celebrándose en 1699 la inauguración del mismo, en el que los ciezanos ofrecieron múltiples donaciones para el mejor funcionamiento de éste.

Algunos de los más destacados frailes de este convento serían: Fray Benito de Salazar, que construyó en 1707 un grandioso retablo que llegaría hasta la contienda española de 1936, y Fray Pascual Salmerón, primer historiador de Cieza, que tomó los hábitos en este templo en 1735. Sus restos serían depositados en 1805 en la Capilla de los Afligidos, sita a la derecha del altar mayor de la iglesia. En 1822 abandona casi totalmente el convento la comunidad franciscana quedando solo tres monjes al cuidado de la iglesia hasta que en 1836 se funda la sociedad benéfica "La Caridad", utilizándose a partir de entonces las celdas de los monjes como habitaciones para ancianos y desvalidos.

Durante la guerra de Sucesión, de 1701 a 1713, Cieza apoyará la causa bornónica. En agradecimiento, Felipe V concedería una serie de privilegios y favores que beneficiarían a Cieza, permitiendo su progreso durante el resto del siglo XVIII. La Iglesia de la Asunción se construiría en 1703 sobre el antiguo templo dedicado a Stª María, con fachada principal y dos puertas laterales de estilo barroco. En la fachada de la izquierda, llamada de San Pedro, se conserva la fecha de construcción en la parte superior de la misma.

La puerta de la derecha está dedicada a Santa María. En la segunda mitad del siglo XIX la iglesia sufriría un incendio que obligó a remodelaciones en el templo, tales como la construcción de un nuevo campanario en el año 1873, obra de José Marín Baldó en estilo Neohistoricista Románico, que aprovecharía la base barroca anterior. Dicho campanario posee un reloj orientado hacia la Plaza Mayor, sitio neurálgico de la villa utilizado por los ciezanos como mercado diario hasta 1929, improvisada plaza de toros en las fiestas y actual sede de la Casa Consistorial, edificio construido en 1920 en estilo Ecléctico diseñado por Justo Millán. A pesar de su importante remodelación tras la guerra civil, todavía conserva, sobre la parte central de la fachada, un escudo de la villa del siglo XIX que se trasladó aquí desde el pósito del trigo que se encontraba en la calle Cánovas del Castillo. Situados en la nave central de la Basílica nos encontramos con el altar mayor, obra de carpinteros ciezanos realizado tras la guerra civil, por la destrucción durante la contienda del construido en 1911 por Sebastián Guillén, ayudado de Manuel Carrillo. Anteriormente a éste existía un retablo barroco que fue trasladado a principios de siglo a la Iglesia de "Los Juanes" de Valencia, para obtener fondos para la instalación de un nuevo suelo para el templo.

En 1714 el Concejo de la villa acuerda el comienzo de las obras de la Ermita de San Bartolomé (patrón de la villa) junto a la Casa de la Encomienda, sede del comendador de la Orden de Santiago en Cieza. Se usó para la base de esta obra una de las torres de la fortaleza bajomedieval, casi seguro la del homenaje. En 1750 se erige el Convento e Iglesia de la Real Orden de Madres Descalzas de la Regla de Santa Clara.


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