CASAS TIPO COMPLEJO (C)
Se caracteriza, aparte de por sus relativamente grandes dimensiones, por la existencia generalmente de cuatro crujías y por la jerarquización de sus espacios. En este tipo C, la superficie construida es mucho mayor que en el E. De las nueve viviendas pertenecientes a este tipo, la menor cuenta con algo más de 68 m.2 construidos (n.3), mientras que la mayoría oscilan entre 117 y 159 m.2 (n.1, 2, 6, 8 y 9). Excepciones a esta mayoría son las casas n.7 (74 m.2), 10 (89 m.2) y 5 (234 m.2).
La superficie que ha conservado la n.7 no corresponde a la totalidad de la planta baja, pues las crujías que le faltan debieron quedar voladas sobre las dos calles que la circundan. Con la incorporación de estas dos nuevas crujías la planta baja debió sobrepasar los 125 m.2. La casa n.10 presenta una problemática diferente dado que su actual perímetro corresponde al primitivo núcleo de una importante vivienda almohade que fue subdividida en tres: 10, 12 y 14.
Esta fragmentación llevó consigo el desgaje de algunas habitaciones que estructuralmente pertenecen al patio de la casa n.10; así sucedió con la crujía Este, que tras la reforma se convirtió en el zaguán y en el establo de la casa 12. Este ejemplo es suficiente para demostrar que la antigua vivienda almohade, a la que pertenecen la mayoría de estructuras y dependencias de la casa 10, contó con una superficie muy por encima de los 100 m.2 en planta baja. En la casa 5 se da el efecto contrario. Sus excepcionales dimensiones (234 m.2) son el resultado de la anexión de una vivienda vecina al conjunto original. Prueba de ello es la existencia de dos núcleos diferenciados en torno a sus respectivos patios. En este caso, lo más correcto sería considerar la casa número 5 como dos viviendas que en un momento dado, constituyeron una sola propiedad. Como conclusión de este apartado, podemos afirmar que la superficie construida en el tipo C solía oscilar entre los 100 y los 150 m.2.
Las piezas con las que suele contar la vivienda de tipo complejo son las siguientes:
- Zaguán, generalmente de planta rectangular y situado tras la puerta de entrada.
- Patio central, articulador de la estructura de toda vivienda. Con él se comunican la totalidad de las salas de la planta baja y la casi totalidad de las de la planta superior a través de puertas, ventanas y balcones. En ocasiones cuenta con un jardincillo central (casas 6 y 9) y siempre con un agujero y canal de desagüe hacia el exterior.
Las salas de su entorno se encuentran siempre sobreelevadas para evitar una hipotética inundación en caso de importantes precipitaciones.
Salón principal, de desiguales tamaños según la importancia de la vivienda. Se encuentra flanqueado, a uno o ambos lados, por alcobas.
En el caso de las viviendas 1, 4, 5, 6 y 8, que tenían sus salones principales junto a un precipicio inaccesible, éstos debieron tener amplios balcones sobre la vega del Segura. En el caso de la vivienda 6, que es la mejor estudiada hasta el momento, su salón principal contaba con dos grandes arcos casi gemelos (2.60 m x 3.70 m cada uno) como balconada. Estos fueron realizados en el s. XII en estilo almohade y reformados en la época posterior en estilo protonazarí (principios s. XIII). Sólo la imposibilidad de miradas indiscretas justifica la existencia de estos balcones hacia el exterior, no existiendo documentación arqueológica de ninguna otra ventana hacia las calles desde ninguna de las viviendas. Si llegaron a existir en algún caso, debieron ser de escaso tamaño y cubiertas con celosías de madera.
Salón secundario, no siempre existente. Suele desaparecer en las reformas (¿cristianas?) efectuadas en muchas viviendas. Cuando se conserva suele tener también una alcoba. En ocasiones debió situarse en la planta superior del edificio a juzgar por las arquerías pertenecientes a los vanos de la segunda planta (pórtico de la casa 10).
La cocina, situada junto al patio, tiene en ocasiones una pequeña ventana ojival que la comunica con el mismo, sirviendo de extrae - humos. Suele tener una alacena tras el hogar y, junto al mismo, una zona algo sobreelevada del suelo para evitar la contaminación de los alimentos o útiles de cocina que allí se colocaran. El gran tamaño que suele tener el espacio dedicado a la cocina sugiere también su uso como despensa. En la casa 8 existe, bajo el pavimento, un espacio excavado en la tierra de boca circular que debemos interpretar como silo.
El tinajero, así denomina Navarro algunas pequeñas salas que comunican directamente con el patio, cuyo uso parece destinado a almacenar el agua y otros líquidos contenidos en las tinajas. En algunos casos, como en las casas 2 y 5, los tinajeros cumplían una función parecida a las de los reposaderos como demuestra la existencia de pequeños receptáculos de obra para recoger el agua resudada por las tinajas. En relación con estas piezas hemos de apuntar que la colocación de las tinajas en los sitios estratégicos de los patios (confluencia de los tejados), donde se precipitaban las aguas de lluvia, debió subsanar, parte de estas necesidades de agua de las viviendas. No obstante por causa de nuestra particular climatología, sin duda que fueron necesarios los aportes de agua hasta las casas desde las fuentes, minas de agua y el propio río Segura, a cargo de los propios habitantes de las viviendas o a través de un sistema de aguadores semejante al que substistió en la actual Cieza hasta hace pocas décadas.
Las letrinas se situaban en las casas cercanas al precipicio junto a él para evacuar directamente fuera del poblado excrementos y basuras. Las situadas en las viviendas del interior se colocan junto a calles o azucaques para evacuar a los pozos ciegos, que a su vez se sitúan en estos lugares de tránsito o junto a ellos. el acceso a las letrinas está siempre acodado.
Las escaleras comunicaban, casi siempre, con el piso superior de la vivienda donde se debían colocar los secaderos y otras salas cuya distribución desconocemos al haberse producido su total demolición. La existencia de yeserías de calidad procedentes de esta segunda planta dejan clara la existencia en ella de zonas nobles de la vivienda: alcobas y, más raramente, salones secundarios (casa número 10).
Parece probable la existencia de terrazas descubiertas si nos atenemos a modelos domésticos del Magreb actual.
El establo, de dimensiones muy diversas, se sitúa en lugar anterior o distinto al de la propia vivienda para evitar la contaminación de ésta. Los análisis osteológicos de fauna doméstica descubren que en el último momento de ocupación de la ciudad, la dieta proteínica estaba principalmente compuesta por carnes de oveja, cabra, vaca, équidos, gallina, perdiz, ciervo, jabalí, cerdo y gato. Estas dos últimas especies parecen poder atribuirse con seguridad a la presencia cristiana.
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